La financiación de las empresas estatales en problemas en el Gabón se ha considerado durante mucho tiempo como un medio necesario para apoyar su reestructuración y garantizar su supervivencia. Sin embargo, este enfoque plantea cada vez más dudas sobre su eficacia.
Los repetidos subsidios a estos Servicios Públicos Personalizados (SPP) no siempre han dado los resultados deseados. En efecto, a pesar de los esfuerzos realizados por el Estado, en particular mediante la aplicación de controles presupuestarios y administrativos, las empresas públicas siguen tropezando con importantes dificultades financieras, a menudo relacionadas con una gestión ineficiente y la falta de transparencia.
El principal problema radica en la falta de mecanismos de control y presentación de informes sobre el desempeño financiero de estas empresas. Aunque las instrucciones del primer ministro desde 2020 apuntan a fortalecer la transmisión de los estados financieros del PPS, la autonomía de estas estructuras, percibida como independencia del Estado, socava la gobernanza efectiva y la gestión rigurosa de los fondos públicos. La falta de información clara sobre los ingresos, los gastos y la gestión de activos y pasivos dificulta la evaluación de los resultados de las subvenciones y los esfuerzos de reestructuración. En este contexto, las transferencias públicas parecen utilizarse más para compensar déficits crónicos que para promover una recuperación real.
Poner en orden la gestión de las empresas públicas
Es más, cabe preguntarse si la continuación de estas subvenciones es realmente la mejor solución. Después de varios años de asistencia financiera, los resultados siguen siendo decepcionantes y la gestión de las finanzas públicas está debilitada. La persistencia de los subsidios puede crear un efecto de espera, en el que las empresas estatales dependen más del apoyo estatal que de una reestructuración real, basada en una mejor gobernanza y desempeño. En otras palabras, estas transferencias corren el riesgo de crear un círculo vicioso en el que el Estado, en lugar de invertir en reformas estructurales y en una gestión óptima, sigue financiando déficits sin mejoras sustanciales.
Ahora es crucial cuestionar la lógica de la financiación sistemática de estas empresas públicas. Se debe dar prioridad a la implementación de reformas estructurales que permitan a los SPA ser autosuficientes y competitivos a largo plazo. Esto incluye la mejora de la gobernanza, el establecimiento de mecanismos de control financiero y presentación de informes, y la racionalización del gasto. Al mismo tiempo, deben revisarse los criterios de concesión de subvenciones, condicionando estas ayudas a objetivos específicos de recuperación financiera y transparencia. Sin estas reformas, las empresas estatales corren el riesgo de seguir dependiendo de los fondos públicos sin que su situación haya mejorado realmente.
Para que la gestión de las finanzas públicas del Gabón se restablezca realmente, es imperativo poner fin a esta práctica de financiación ciega de los PPS en dificultades. Los subsidios deben reorientarse hacia la estructuración de proyectos que promuevan el crecimiento sostenible y una gestión más rigurosa de los recursos públicos. Para ello será necesario revisar la gobernanza de las empresas de propiedad estatal, con controles más estrictos y una mayor transparencia, a fin de garantizar que los fondos asignados se utilicen realmente para la reestructuración de las empresas y no para sostener insolvencias prolongadas.
Fuente: gabonmediatime