Los líderes de la OEACP han cerrado su cumbre en Malabo con un mandato claro: transformar las materias primas en las propias regiones para generar empleo. El encuentro insta a los Estados a asumir su responsabilidad histórica, eliminar barreras comerciales internas y apostar por una revolución digital que garantice la soberanía económica de África, el Caribe y el Pacífico.
Este último día de cumbre ha iniciado con la celebración de un diálogo de alto nivel entre Jefes de Estado y capitanes de industria de la OEACP. El encuentro, moderado por el Secretario General de la organización, Moussa Saleh Batraki, se ha consolidado como un espacio estratégico para definir el futuro económico de las regiones de África, Caribe y Pacífico en esta jornada de clausura.
El Secretario General de la OEACP dio apertura a la sesión definiendo la cumbre como un espacio de diálogo esencial para buscar estrategias de transformación. Batraki hizo un llamamiento urgente a acelerar la digitalización en el continente, señalando que esta es la herramienta clave para apoyar a los jóvenes emprendedores que aún enfrentan barreras estructurales.
«Debemos ayudarles con buenas políticas; que esta cumbre sea un compromiso renovado para nuestros pueblos», subrayó el Secretario General, marcando la hoja de ruta para una jornada orientada a resultados concretos.
Tras las palabras de bienvenida, el Presidente de Gabón, S.E. Brice Clotaire Oligui Nguema, tomó la palabra para realizar la apertura oficial. En un discurso enfocado en la responsabilidad compartida y el crecimiento económico, el mandatario gabonés aseguró que este encuentro debe ser un «momento decisivo» y el inicio de una nueva etapa para lograr objetivos comunes.
Oligui situó la creación de empleo juvenil y la revolución digital como las prioridades absolutas, calificando la cita como un «motor de cambio». Además, destacó el potencial de los recursos naturales de Gabón y del resto de África para transformar el mercado global, instando a fortalecer la Colaboración Sur-Sur y Triangular para que la OEACP actúe como un catalizador con impacto directo en las comunidades locales.
En un tono de firmeza, los participantes de este diálogo destacaron que las naciones miembros deben asumir su propia responsabilidad en el desarrollo actual. «No podemos culpar al esclavismo, sino a nosotros mismos», se afirmó durante la jornada, instando a los países a sentirse libres para comercializar entre sí y abrir mercados internos.
Asimismo, se hizo hincapié en la necesidad imperativa de invertir en infraestructura y conectividad, así como en el desarrollo de las capacidades técnicas de la juventud.
Para el continente africano, este encuentro en Malabo ha significado el paso de la teoría a la hoja de ruta en la búsqueda de la autosuficiencia. La cumbre ha servido para ratificar que el crecimiento del continente no puede seguir dependiendo de la exportación de materias primas sin procesar, sino de la capacidad de fortalecer las cadenas de valor internas.