“El periodismo es clave para el desarrollo y la democracia, pero su poder se debilita cuando la ética cede ante la necesidad”, afirmó Ndze Biyoa Alene en el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
El Instituto Francés de Guinea Ecuatorial acogió este 3 de mayo la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, con una jornada de reflexión centrada en los desafíos que enfrenta el periodismo en el país, bajo el lema: “Libertad de expresión, prensa y su implicación en el ejercicio del periodismo en Guinea Ecuatorial”.
Durante el acto, el comunicador Ndze Biyoa puso sobre la mesa una problemática cada vez más visible: la “censura estomacal”, una expresión que alude a la situación de periodistas que, ante las dificultades económicas, terminan comprometiendo su independencia y objetividad. “Debemos tener cuidado con el riesgo de sacrificar la ética periodística por necesidades económicas”, advirtió, llamando a mantener la integridad profesional incluso en contextos adversos.
Pamela Nze Eworo, también presente en el encuentro, insistió en que “el que paga, manda”, una frase que usó para explicar cómo las presiones económicas pueden condicionar la labor informativa. Sin embargo, subrayó que la solución está en ejercer con apego a la deontología profesional. “El periodismo es el motor de la sociedad. Sin democracia, no hay prensa”, recalcó.
Se habló también de la autocensura, motivada muchas veces por la presión social o el temor a represalias, y de la distancia entre la formación académica y la realidad laboral a la que se enfrentan los periodistas. Los ponentes coincidieron en que estas barreras afectan el ejercicio libre y responsable del periodismo.
Es de recalcar que el periodista no solo informa, sino que transforma. Su labor es clave para impulsar el progreso social, consolidar la democracia y construir sociedades más justas y conscientes.